¡LAS MUJERES SOMOS GENTE!
Adriana Guzmán, Julieta Paredes
Feminismo Comunitario
Publicado
en el quincenario el Desacuerdo, La Paz, 04.08.2013
Hay quienes
burlonamente se refieren a este proceso de cambio, como si las que nos
comprometemos en el, fuésemos un montón de giles. Pero que contundente es la
realidad de esta apuesta, cuando evidenciamos que en efecto, es un proceso que
nos da vuelta la cabeza y nos convoca a crear.
Es en este
proceso que estamos discutiendo sobre la despenalización del aborto ¿Cuándo
antes se produjo semejante coyuntura de reflexión? En 23 años de feminismo no
vimos nunca, a ministras valientes dar argumentos sobre la constitucionalidad del
derecho a decidir. Tampoco escuchamos a un ministro, ni a diputados hoy
asambleístas, ser compañeros solidarios y apoyar a las mujeres. Siempre fue una
lucha solitaria de nosotras las feministas.
Este proceso se
nutre desde abajo, nuestro pueblo, atiza el fuego de la creación teórica y la
discusión política, impulsándonos a
crear nuevas categorías, ciertamente la despatriarcalización es un
planteamiento de este proceso, lo mismo que la autonomía y la descolonización, categorías
de pensamiento que desde nuestros cuerpos de mujeres adquieren las dimensiones
de profundidad de un proceso revolucionario. No vamos a descolonizar nuestras
relaciones con los racistas, para ser colonia de nuestros hermanos indígenas,
no vamos a pelear por la autonomía de los territorios cuando nuestro cuerpo es
un territorio ocupado por los jueces, curas, fiscales, maridos, padres y
dirigentes.
No hay proceso de cambio revolucionario si no desmontamos
el sistema patriarcal, porque no puede haber descolonización ni autonomía si no
acabamos con la penalización del aborto y la maternidad obligatoria como
imposiciones religiosas e invasoras.
El actual código penal plantea que las mujeres
debemos ser tuteladas y controladas por otros, presupone que no somos dueñas ni
capaces de tomar nuestras propias decisiones, es deplorable el atrevimiento de
los curas y moralistas de todo tipo que vociferan que son ONGs neoliberales y
gringas, quienes hoy están manejando nuestro pensamiento, no pueden creer que las mujeres y mujeres de pueblos indígenas,
podamos discernir y opinar sobre leyes inconstitucionales que nos despojan de
nuestras decisiones autónomas. Estos patriarcas se rasgan sus vestiduras y
entran en un círculo de adjetivos sin sentido que suenan a lata y no dan
respuestas, ni reflexiones.
No entendemos por
qué los medios de comunicación en un Estado Laico invitan a opinar desde la fe
a hombres religiosos sobre algo que es materia de jurisprudencia, con
suposiciones sobre el cuerpo de la mujer, cuando son hombres reprimidos que no
ven la realidad de las mujeres a quienes nos consideran las culpables del
pecado que ellos cometen.
Queremos nutrir
la discusión, ambas posturas, la de la penalización del aborto y la
legalización del aborto son violaciones a nuestros cuerpos, no somos propiedad
del Estado, aunque sea plurinacional, ni de legisladores que decidan por
nosotras. La legalización del aborto, tiene ese riesgo, de que ahora se
construya todo un protocolo judicial sobre dónde, cómo, cuándo y con quien
abortar, que es nuevamente normar y controlar nuestro cuerpo y así vulnerar
nuestra autonomía. Las mujeres no necesitamos permisos para decidir pero sí
condiciones para hacerlo; necesitamos información como la discusión de la Ley
de derechos sexuales y derechos reproductivos, necesitamos educación sexual en
los colegios, para que los hombres principalmente, pero también las mujeres, no
piensen que hacer el amor es meter un pene en una vagina, necesitamos recuperar
el placer y dejar la culpa.
Necesitamos
reflexionar y discernir sin miedos ni condenas, con tranquilidad si podemos
hacernos responsables del pan cotidiano
para la probable wawita, su escuela, tener tiempo para darle, el cariño y la paciencia
que necesita. Cómo ser madre en una sociedad que no tiene guarderías en los
centros de trabajo, ni comedores escolares, de manera que las mujeres mamas no
dejen su profesión, ni su estudio, ni su trabajo. Cómo ser madre si los hombres
no se hacen cargo si la wawa llora o se hace caca o se enferma o se aplaza en
la escuela, tampoco pasan pensiones y son protegidos por jueces, fiscales y
abogados. Si los compañeros hombres quieren opinar y participar en la
discusión, discutan pues sobre estas realidades y no protesten porque se les
excluye de nuestras decisiones ¡Háganse responsables de sus propias decisiones!
Las mujeres
tenemos que recuperar nuestro cuerpo, nuestra capacidad de regular la vida, que
decidimos crear o que decidimos no crear, porque esa es la maravilla de nuestro
cuerpo ¡Podemos crear vida! Este discernimiento lo hacían ancestralmente
nuestras abuelas, lo cierto es que hay buenos tiempos para parir y tiempos en
los que es mejor no hacerlo, esa es nuestra decisión. Ambas cosas gestar y
parir o abortar eran hechos autónomos, autonomía que el mercado de la salud nos
va quitando y nos hace más dependientes cada vez.
Si vamos a discutir sobre parir o abortar
lo haremos pues entre mujeres, las monjas,
las abuelas, las jóvenes, las que fueran, este es un debate sobre nosotras, por
tanto lo haremos desde nuestros cuerpos. Para esto es necesario que nuestro
cuerpo deje de ser colonia, que se despenalice nuestra decisión sobre el aborto
y así reconocer que las mujeres somos gente.

NI MUJERES NI HOMBRES NO SON QUIEN PARA DECIDIR LA INTERRUPCION DE UNA VIDA!!!!!!.
ResponderEliminarDEBEMOS CONCENTRARNOS EN LA EDUCACION,
LA DISCIPLINA
Y EL IDEALISMO
DE LAS GENERACIONES QUE TOMARAN NUESTRO LUGAR!!!!!